(Creadores)
Hay sueños que necesitan años para encontrar su forma.
Se quedan con nosotros, cambian al ritmo de la vida y maduran entre lo que aprendemos y lo que todavía nos atrevemos a imaginar. Vertary lleva más de quince años gestándose: tomando forma, transformándose, perfeccionándose y optimizándose. Cada etapa ha dejado su poso; cada revisión ha acercado aquella primera intuición a lo que estaba llamada a ser.

(Quince años)
Durante ese tiempo, la idea ha crecido entre conversaciones, pruebas y caminos que hubo que volver a recorrer. Ha exigido paciencia para escuchar, humildad para corregir y voluntad para continuar. Quince años dan para aprender a mirar de otra manera y para comprender que construir algo propio también consiste en dejarlo evolucionar.
En el corazón de ese recorrido están Fernando Véliz y Óscar Deseco. Fernando, ingeniero informático, aporta el rigor y la capacidad técnica para dar estructura a la imaginación. Óscar, experto en UX y creación digital, aporta la sensibilidad para convertir esa estructura en una experiencia clara, cercana y con identidad. Dos trayectorias complementarias, dos soñadores que han sostenido un mismo reto a lo largo del tiempo.
- Fernando Véliz
- Ingeniero informático. Rigor y estructura.
- Óscar Deseco
- UX y creación digital. Claridad e identidad.
El nombre
BertaArielVertary
Al darle nombre, acudieron a lo más querido: Berta y Ariel, sus respectivos hijos únicos. De sus nombres nació Vertary, transformados hasta encontrar una voz propia con la que presentarse al mundo. Bautizar así a este hijo tecnológico dice mucho de lo que han depositado en él: cariño, esperanza y el compromiso de cuidarlo, acompañar su crecimiento y ayudarlo a encontrar su lugar.
Muchas manos.
Y en ese crecimiento han participado muchas manos. Vertary conserva la huella de todas las personas que aportaron ideas, conocimiento, trabajo y confianza durante su creación. Fernando y Óscar han capitaneado el proyecto, pero su historia y sus logros pertenecen también a quienes ayudaron a hacerlo posible.
Hoy, Vertary lleva consigo esos más de quince años de búsqueda y dedicación. En su nombre laten Berta y Ariel; en cada avance permanece algo de quienes lo construyeron.
Y ante él sigue abierto el horizonte que dio sentido al primer sueño.